Con palabras puedes lastimar a alguien, separar a alguien de tu lado; con palabras también puedes ganarte a la persona o mantenerla; con palabras puedes empezar una guerra y con palabras puedes detener esta misma guerra.  Palabras están a nuestro alrededor: en el radio, en la televisión, en Facebook, o como ahora es muy común – en nuestros dispositivos móviles.  Puedes leer las palabras, puedes oírlas, recibirlas en mensajes de texto, o incluso retratarlas a través de una imagen.

Las palabras pueden hacerte feliz, por ejemplo, cuando escuchas buenas noticias.  Del mismo modo, las palabras pueden entristecerte – cuando escuchas o lees noticias tristes.  Las palabras realmente tienen poder.  Tienen poder para destruir, poder para construir.  Pero a veces, creo que no le damos suficiente crédito o importancia al poder y la acción de las palabras.  Detrás de las palabras, detrás de cualquier palabra, hay inmortalidad (vida) o muerte.  De hecho, nosotros como personas, somos impulsados por las palabras, por la información.  ¿De qué palabra, información, estas lleno tú?  ¿Qué palabra, información, te impulsa?  ¿Qué palabra, información te estás alimentando?

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.  Éste era en el principio con Dios.  Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.  En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres (Juan 1:1-4)

En el principio, todo comenzó con una palabra.  Dios dijo: Hágase la luz, y hubo luz.  Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida; y fue el hombre un alma viviente” (Génesis 1:26, 2:7).

Dios también dijo, mandó, a Adán y Eva que pueden comer de todo árbol del huerto libremente, “pero del árbol del conocimiento del bien y el mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” Génesis 2:17).

¿Qué vemos qué sucede después?

Luego, viene otra palabra, contraria a la palabra de Dios.  Aquí vemos que la serpiente trae otra palabra, trae duda: “Entonces la serpiente dijo a la mujer: ‘No moriréis.’”

Vemos aquí, que Adán y Eva (la humanidad) cayeron – porque creyeron en otra palabra, la palabra de la serpiente, y no la palabra de Dios.  Como resultado de creer esta palabra – esta palabra trajo muerte.

Cristo mismo nos trajo, a la humanidad, la palabra – o – las palabras de Vida.  Pero esta palabra fue rechazada de este mundo, no fue y no es del agrado de este mundo, fue crucificado.

Esta palabra, la palabra de la Verdad, fue dejada para nosotros en la Biblia.  ¡Esta es la Única palabra que da Vida!  ¡Y es lo suficientemente poderosa como para romper el ciclo de la muerte en la persona, para destruir la vieja naturaleza, el hombre viejo!

Y esta Palabra, que fue traída por Cristo mismo, y que fue dejada en la Biblia para nosotros – al entenderla, profundizando en ella, y creerla plenamente, aceptandola en tu corazón – trae la alegría Eterna (¡no temporal!), la paz Eterna (¡no temporal!), ¡y te da el Reino de los Cielos en tu corazón!

Busca encontrar y entender esta Palabra Pura, sin ningunas adiciones o alteraciones del hombre.  La Biblia es la Verdad.  La Biblia contiene las palabras de Dios.  Y si Dios dijo que si conocemos la Verdad – entonces la verdad nos hará libres; entonces realmente te libera, sin ningún “tal vez,” “sin embargo,” o “pero.”  Todo se remonta a la palabra.  ¡Solo creyendo la Palabra Pura – la pura enseñanza de Cristo – puedes ser liberado!

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