En el camino de la justicia (verdad) está la vida; y en su sendero no hay muerte. (Proverbios 12:28)

¿Qué es la vida?

“…¿Qué es vuestra vida? Ciertamente es un vapor que aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece” (Santiago 4:14).

Si mi vida en esta tierra es como un vapor, que se aparece por un poco de tiempo, entonces esto no es la vida.  Sino sólo un corto período de tiempo dado a mí por Dios, para encontrar la Vida real.

“Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los términos de su habitación; para que busquen al Señor, si en alguna manera, palpando, le hallen; si bien no está lejos de cada uno de nosotros.  Porque en Él vivimos, y nos movemos, y somos…” (Hechos 17:26-28).

La Vida real sólo la tiene Dios.  Porque Él es la Vida.  Él creó al hombre y respiró en él el soplo de vida; y el hombre se convirtió en un alma viviente.  Pero ¿por cuál camino se fue el hombre?  No siguió el camino de la verdad, es decir, no por el camino de la Vida.  Y así permanece hasta el día de hoy, para cada persona hay sólo dos caminos: el camino de la verdad, en el que habita la Vida; y el camino del engaño y de la mentira, en el que habita la muerte, y por este camino va todo el mundo.

Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a perdición y muchos son los que entran por ella.  Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que lo hallan. (Mateo 7:13-14)

Muchos van por el camino espacioso y pocos son los que van por el camino angosto.  ¿Por qué…?  ¿Acaso la gente no le gusta la vida?  La cosa es que la Vida real no es de este mundo.  El mundo no necesita la Vida de Dios, porque este mundo tiene su propia vida.  Cuando la Vida fue manifestada (Cristo), este mundo lo crucificaron – expulsó de su entorno.  Porque la vida de este mundo ¡es la oscuridad!  Como no es paradójico que suena, pero a la gente le aman la muerte, porque la aceptan por la vida.

Y ésta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. (Juan 3:19)

Porque el que me hallare, hallará la vida; y alcanzará el favor de Jehová.  Mas el que peca contra mí, defrauda su alma: Todos los que me aborrecen, aman la muerte. (Proverbios 8:35-36)

La vida de este mundo tiene su expresión: “…la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida…” (1 Juan 2:16).  Muy a menudo en las acciones de la gente no se ve claramente la lujuria y el orgullo, sino como si todo está en verdad, e incluso con la nobleza y piedad!  Pero todo en el hombre, incluso el correcto y el bueno, ¡es la oscuridad!  Porque la Luz ¡es sólo Dios!  Si en mí no hay Dios, entonces allí está el espíritu de este mundo!  La vida de Dios se expresa en la Verdad.  Al igual que al comienzo me citó este versículo: “en el camino de la justicia (verdad) está la vida.”  De hecho, se puede decir con certeza que ¡la Verdad y la Vida son uno y lo mismo!  La Vida de Dios no puede ser sin la Verdad, y igualmente la Verdad no puede ser sin la Vida.  La naturaleza de Dios es la Verdad.  

Si tengo la vida, entonces soy un justo; y camino por el camino de la verdad; hago la verdad; ¡yo vivo por la verdad!  ¡Sólo hay una Verdad – Cristo!

Jesús le dijo: Yo soy el camino, la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan 14:6)

El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida (1 Juan 5:12)

 

“Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21).

“Si sabéis que Él es justo, sabed también que todo él que hace justicia (verdad) es nacido de Él” (1 Juan 2:29).

Él que hace la Verdad (Justicia), tiene la Vida real dentro de sí mismo!

No es muy difícil de mirar dentro de tu corazón, para hacer una conclusión por tí mismo: ¿Tengo la Vida en mí mismo?  Sólo de hablar del amor de Dios, pero en realidad no tener Lo en sí mismo – es una posición peligrosa!

Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte. (Proverbios 16:25)

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